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Discurso del Excelentísimo Señor Don Darío Villanueva, Exdirector de la RAE y Presidente de la ASALE, durante su Nombramiento como primer académico correspondiente de la AEGLE.

 

Malabo, 30 de abril de 2019

 

 

Señor Presidente; Señoras y Señores Académicos; Señoras y Señores:

 

El otorgamiento a mi favor del título de miembro correspondiente de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española me embarga con dos sentimientos hermanables. Por una parte, de profunda gratitud hacia todos los miembros de la corporación, que lo han hecho posible con suma generosidad. Y por otra, un sentimiento de satisfacción que me reconforta íntimamente cuando acabo de concluir un largo periodo de nueve años dedicados al gobierno de la Real Academia Española, primero como secretario y luego como director, cargo que lleva emparejado el muy honroso de Presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

 

Pude, así, participar activamente en un logro del que la comunidad hispanohablante, formada hoy por quinientos setenta y cinco millones de personas en cuatro de los cinco continentes, puede sentirse orgullosa: la creación de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española.

 

Después del nombramiento en 2009 de cinco académicos correspondientes de la RAE en Guinea Ecuatorial y luego del Decreto Presidencial de octubre de 2013 por el que se creaba la AEGLE, siendo ya director de la RAE se nombraron en 2015 cinco nuevos correspondientes ecuatoguineanos, y sobre esta base, de acuerdo con el procedimiento  que desde 1871 posibilitó la creación de las Academias americanas y Filipina, se elaboraron los correspondientes Estatutos que, una vez aprobados, también hicieron a la AEGLE Academia correspondiente de la Española.

 

En noviembre de 2015, el ya presidente don Agustín Nze presentó en el XV Congreso de ASALE, realizado en la Ciudad de México, la solicitud formal de ingreso de AEGLE en la Asociación, que muy pronto fue aceptada con todos los pronunciamientos favorables, de modo que desde el 19 de marzo de 2016 la Academia Ecuatoguineanja de la Lengua Española es miembro de pleno derecho de ASALE. Y como tal ha tenido ya una activa participación en los actos conmemorativos del cuadragésimo aniversario de la creación de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, realizados en la Biblioteca del Congreso de Washington el pasado mes de noviembre.

 

Como expresidente de la Asociación me complace afirmar en esta solemne oportunidad que desde un principio todas y cada una de la Academias constitutivas de ASALE mostraron su profunda alegría por contar con una corporación hermana radicada en África. 

 

Desde aquel entonces, sin solución de continuidad, AEGLE ha venido aportando su imprescindible concurso a la unidad del idioma desde la posición singular que le corresponde: la afroiberoamericana. Bajo el lema, UNA LENGUA, UN DESTINO, contribuye también al logro de un empleo más extenso, apropiado y correcto del español entre los hablantes, las comunidades y los grupos sociales de Guinea Ecuatorial.

 

La nueva Academia continúa asimismo una tarea fundamental ya iniciada por los primeros correspondientes ecuatoguineanos: intervenir junto con sus compañeras de ASALE en la fijación de la norma lingüística común del español en cuanto al léxico, la gramática y la ortografía.

 

Fruto visible de este empeño es la sportaci’on al Diccionario de Lengua española, cuya vigesimotercera edición, publicada en 2014, que recibe, en su versión digital, una media mensual de sesenta millones de consultas en internet, incluye ya una significativa presencia de ecuatoguineanismos como abaá, apear con el significado de andar a pie, envuelto como manjar que se asa o cuece con un relleno de verdura, pescado o carne dentro de una hoja de plátano, grombif, malamba o mangüeña. Se recogen también anglicismos propios de Guinea Ecuatorial, por ejemplo boy o misis, y como ratificación de la existencia de elementos léxicos panhispánicos, palabras que el español ecuatoguineano comparte con el de otros enclaves americanos, como, en el caso de Cuba,  brujero, o palmiste con Honduras.   

 

Asimismo, me interesa destacar aquí que la AEGLE concibe la literatura no solo como la producción escrita de los autores clásicos y modernos, sino como el aporte irrenunciable de la tradición oral de los pueblos y etnias que conviven en el país. 

 

A todos los académicos nos seduce la maravilla del lenguaje, un fenómeno complejo, que tiene que ver con el resultado de la evolución de una especie privilegiada, con la sociabilidad y socialización de los individuos, y, finalmente, con la apropiación por cada uno de ellos del sistema consensuado de la lengua para realizar, conforme a sus reglas, la competencia personal del lenguaje. Biología, sociología y psicología a la vez.

 

          Por su parte, la RAE nace en 1713 de una iniciativa tomada por un grupo de individuos pertenecientes a lo que hoy denominamos la “sociedad civil” que no tarda, sin embargo, de obtener el máximo refrendo real. En este sentido, representa un punto de intersección entre aquellos dos vectores que Ferdinand de Saussure encontraba en la realización de la facultad humana del lenguaje: el habla (lo individual) y la lengua (lo social).

 

          Los académicos fundadores estaban lógicamente dotados cada uno de ellos de su habla personal, fruto de su sensibilidad, temperamento, cultura, edad, experiencias e, incluso, de las circunstancias derivadas del lugar de su nacimiento, pero su compromiso con el idioma les lleva a emprender una ardua tarea para contribuir a la codificación del sistema constituido por la lengua española.

 

          No resulta imprescindible para el bienestar de una lengua la existencia de una Academia. El inglés carece de ella, y ello no le impide ocupar el lugar de lingua franca que le aportó la victoria de la segunda guerra mundial. Otras instituciones semejantes, como la Académie française no ha consagrado a los códigos de su idioma una atención y un esfuerzo parejo al de la Real Academia Española, la Academia Ecuatoguineana de la Lengua y sus hermanas constitutivas de ASALE. Y en el caso de otra lengua hermana, el portugués, la única Academia de referencia es la que se creó en Brasil hace ya algo más de un siglo.

 

          En la historia de la Lengua Española es obligado considerar tres momentos trascendentales. El primero es, obviamente, el fundacional, la constitución del romance castellano a partir del lat’in hablado y su expansión por la Península ocupada por los árabes. El segundo comienza en 1492, el año de la Gramática de Nebrija, con la llegada de Colón a América. Y el tercero es el que hace del español una lengua ecuménica, la segunda por el número de hablantes nativos en todo el mundo: con este tercer momento me refiero al proceso de la independencia y constitución de las Repúblicas americanas a partir de finales del segundo decenio del Siglo XIX, al que hay que añadir hace cincuenta años la independencia ecuatoguineana.

 

          Momento crítico el del Siglo XIX en el que ciertos augures vaticinaban un desarrollo semejante a lo que con la caída del Imperio Romano representó la fragmentación lingüística de la Romania. Y no fue así porque las nuevas Repúblicas soberanas, al tiempo que consolidaban el Estado, la nacionalidad, fijaban sus respectivos territorios y fronteras, organizaban la administración y abordaban el reto de la enseñanza de su ciudadanía creyeron útil el castellano o español como instrumento de cohesión, de integración nacional. De unidad. El español es la lengua que hoy es no por la Colonia, sino por la Independencia. Algo semejante cabe afrimar en el caso de la República de Guinea Ecuatorial.             

 

          Al hilo de la entrega a mi favor del título de miembro correspondiente de la AEGLE, permítanme, Señoras y Señores, recordar un documento que no solo tiene interés histórico, sino que resulta por igual emocionante.

 

          Hace ahora 148 años, cinco décadas después de las independencias americanas, la Real Academia Española, que ya había nombrado como miembro suyo correspondiente al gran maestro de nuestra lengua en el Siglo XIX Andrés Bello, aprobó un Reglamento para la fundación de las Academias correspondientes de la Española, aprobado por la Junta de 24 de noviembre de 1870 a propuesta del Director, el Marqués de Molíns y  de otros académicos.

 

          El sucinto reglamento de 11 artículos viene precedido de una exposición de motivos que parece escrita desde un profundo sentimiento de fraternidad y exigencia de unidad, como bien se percibe en esta frase:  “Los lazos políticos se han roto para siempre; de la tradición histórica misma puede en rigor prescindirse; ha cabido, por desdicha, la hostilidad, hasta el odio entre España y la América que fue española; pero  una misma lengua hablamos, de la cual, si en tiempos aciagos que ya pasaron usamos hasta para maldecirnos, hoy hemos de emplearla para nuestra común inteligencia, aprovechamiento y recreo”.

 

          La voz eminente de José Martí abunda en esta idea de solidaridad. Entre los borradores y fragmentos correspondientes a Versos Libres (1878-1802) que nos proporciona la edición crítica de su Poesía completa de 1985, he encontrado estos versos coetáneos del texto que estoy comentando, insertos a partir de las últimas líneas del poema “Mi padre era español”:

          ¿Qué he yo de hacer?

          Une! Prepara! Espera!

          Une al negro y al blanco, une al nacido

          Más allá de la mar con los de acá:

          Y si es preciso, muere: no, no vendas,

          Nadie venda su patria al extranjero.

 

          Ese mismo espíritu lo he encontrado en unos versos del poema “Hispania”, publicado en 1987 por el acad’emico Anacleto Oló Mibuy:

          Somos irremediablemente

          las sendas del destino,

          híbridos con pasión y nostalgia...

          Mestizos de corazón...

          Porque el hombre no es color,

          Sino alma y corazón.

          Y esos corazones que fallecen

          En latidos de sangre y amor

          Se han juntado sin querer, queriendo,

          En el puchero ancestral ibero-bantú.

 

          Precisamente, se argumentaba en el reglamento de 1871 ‒en el que se encuentra el germen de lo que ochenta años más tarde inspirará la creación en México de ASALE‒ que como en las dieciséis repúblicas entonces reseñadas “es más frecuente el comercio y trato con estranjeros que con españoles”, “no vacilamos en afirmar que si pronto, muy pronto, no se acude al reparo y defensa del idioma castellano en aquellas apartadas regiones, llegará la lengua, en ellas tan patria como en la nuestra, a bastardearse de manera que no se dé para tan grave daño remedio alguno”.

 

          Se preguntan los redactores si “¿bastarían a impedirlo los esfuerzos de nuestra Academia (...) y la colaboración individual y aislada (...) de sus muy dignos Correspondientes.

 

No lo ha creido así la propia Academia, y he aquí los fundamentos de esta opinión.

 

En nuestra época el principio  de autoridad, si no ha desaparecido, está por lo menos grandemente debilitado”.

 

          Los académicos de 1871 están apuntando de tal modo a un convencimiento que hoy está ampliamente generalizado, y que hoy nadie cuestiona ya: el pluricentrismo de nuestra lengua. De ahí la promoción de las Academias correspondientes a partir de aquella fecha para que también en sus enclaves “el idioma español recobre y conserve, hasta donde cabe, su nativa pureza y gradilocuente acento”.

 

          Encuentro en este texto fundamental el germen de la inspiración panhispánica que hoy felizmente rige la actividad de ASALE. Se habla, por ejemplo, de la necesidad de “activas y regulares comunicaciones”, pero sobre todo se menciona expresamente de que “la Academia Española ha reconocido y proclamado que, sin el concurso de los españoles de América, no podrá formar el grande y verdadero Diccionario Nacional de la lengua. Para ello convoca a sus hermanos, nacidos y puestos al otro lado de los mares...”. Huelga decir que ahora, felizmente, gracias a la creación de AEGLE, todos los hispanoahablantes de Europa, América y Asia podemos implicar en tal proyecto a los ecuatoguineanos.

 

Se llega a formular, en aquel importante documento de 1871, en la misma línea, el desideratum de una futura organización precisamente como ASALE, que llegará por parte de las Academias “formando entre todas una federación natural que no reconozca límites ni barreras dondequiera que sea lengua patria la lengua de Cervantes, cuyos pueblos (…) podrán formar diversas naciones, pero nunca perderán esta robusta y poderosa unidad, nunca dejarán de ser hermanos”. Tal iniciativa la tomará ya, en 1951, el presidente de los Estados Unidos Mexicanos don Miguel Alemán Valdés.

 

          En este espíritu recibo hoy como un gran honor el título de miembro correspondiente de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española y reitero mi agradecimiento de todo corazón a quienes lo han hecho posible. Ofrezco a cambio mi lealtad a la Institución y el concurso de mi disponibilidad y esfuerzo para todo aquello que me sea encomendado.

 

          Gracias mil, Señoras y Señores.

 

 

Discurso del Presidente de la AEGLE Durante el Nombramiento de Darío Villanueva Prieto como primer académico correspondiente de la AEGLE y La Entrega de Premios de la Tercera Edición del Certamen Literario "Miguel de Cervantes"

 

 

Excelentísimo señor Darío Villanueva.

Académico y presidente saliente de la RAE

Excelentísimo señor Don Julián Bibang, vicepresidente de la AEGLE.

Señoras y señores,

 

En primer lugar séame permitido que, de todo corazón, le desee al Excelentísimo Señor Don Darío Villanueva la bienvenida a Guinea Ecuatorial, este país tropical cuyos hijos están todos solidariamente unidos en la asunción común y sublime de la hispanidad, como símbolo de su identidad innegociable.

 

Es este pequeño y gran país, que se siente orgulloso de su hispanidad cultural, que tiene colocados en el mismo pedestal a “Nzemedang de Engong” y al Quijote de la Mancha, para alimentar el genio creador de sus hijos, el que hoy se regocija y se emociona por el hecho de tenerle entre nosotros, para celebrar con cierto retraso pero no con menos entusiasmo, el recuerdo de este hidalgo que, nacido el genio creador de don Miguel de Cervantes, convirtió la enajenación en un canto al altruismo, una oda a la defensa del débil y la búsqueda sin límites del valor de la justicia.

 

Sí, Don Alonso Quijano convirtió su debilidad mental en continua búsqueda de la justicia, de la defensa de los valores de una cultura que coloca el altruismo por encima del ego enfermizo, y lleno de prejuicios, que levanta un muro infranqueable entre la persona y condición humana.

 

Para el Quijote de la Mancha, los molinos de viento, que se convierten en su sufrida mente en gigantes con enormes brazos, solo encarnaron para él una amenaza para el campesino, el pastor y el labrador, a los que juzgó que había que defender combatiendo el peligro que, supuestamente, dichos representaba para ellos.

 

A lo largo de su vida en la nube de su divorcio con la cordura y el recto proceder, Don Alonso Quijano, convertido en el Quijote de la Mancha, no hizo sino un intento de ayudar y defender. No intentó ser sino el caballero que en la sociedad se creía en el deber de vivir combatiendo la injusticia y el atropello del débil por el más fuerte.

 

Es, señor Villanueva y querido Director saliente de la RAE,  este espíritu que ha engendrado esta hispanidad tropical que hizo de la República de Guinea Ecuatorial la tierra que Quijote y a los guineos ecuatorianos los herederos de su nobleza de espíritu, orgullosos de la herencia cultural que les hace muy diferentes en el gran continente africano, a pesar de lo diminuto de su realidad  territorial y poblacional.

 

Guinea Ecuatorial ha querido, y esto es irrenunciable, ser la hispanidad bantú y tropical que se afirma en sus costumbres, en su expresión y comunicación oral y escrita.

 

Guinea Ecuatorial, en sus pobladores, se ha ratificado siempre en su identidad hispana; se considera y asume con orgullo su condición afro hispana y bantú, porque ya no es una opción sino una condición sin la cual dejaría de ser.

 

El idioma español es en nuestra sociedad el elemento insustituible de comunicación inter étnica y la definición de nuestra identidad; es el instrumento y fuerza de cohesión de la que nos enorgullecemos en cualquier círculo y latitud del mundo.

 

Por eso, el que usted, señor Villanueva, que ha dirigido la Real Academia de nuestra lengua común, se encuentre hoy aquí no puede sino llenarnos de satisfacción, como miembros de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española, hermana de la RAE y de las nobles academias de la Asociación de las Academias de la Lengua Española (ASALE), a las que, siempre con orgullo y determinación, permaneceremos estrechamente unidos en la noble lucha por la grandeza de nuestro bello y rico idioma.

 

La AEGLE se siente orgullosa de, a pesar su muy reciente incorporación en la gran familia de las Academias de su género, liderar la dinámica de la defensa y consolidación del español en nuestro país, así como de su expansión en el continente africano.

 

Como lo dijera alguien en su día, Guinea Ecuatorial se considera, y quiere que así le conste a la gran familia hispanohablante, el puente necesario tendido para la deseada afirmación de la Hispanidad en el continente africano.

 

Nos sentimos particularmente satisfechos de poderle tener aquí, para presenciar y vivir en primera persona la entrega de los premios literarios ´´Miguel de Cervantes´´ que la AEGLE convoca cada año, en memoria y referencia del insigne e ingenioso escritor español.

 

Este certamen, que tiene por objeto no solo el premiar a las obras literarias de los ecuatoguineanos, jóvenes en su mayoría, sino celebrar el cada vez más creciente uso de nuestro bello idioma en su aspecto de comunicación gráfica de ideas, aspiraciones y sueños.

 

Es un tributo a nuestra hispanidad, un homenaje a nuestra determinación de luchar siempre y sin tregua para que el castellano, ya convertido en el español de todos los que nos sentimos parte de este sublime legado, no solo no se vea desplazado de nuestra realidad social-cultural y de nuestra condición incuestionable de un pueblo de estirpe hispana, sino  que crezca con más fuerzas y vigor, para la consolidación de su proyección en el continente africano y el mundo.

 

A los jóvenes premiados solo me queda decirles, sin querer “aguarles la fiesta” que, con estos premios que recibís hoy cada uno de vosotros, os comprometéis a servir de propulsores y defensores de nuestro idioma común, que no conoce de tribus ni etnias, sino que configura una sola raza de guineo-ecuatorianos, unidos por una cultura hecha idioma y un idioma hecho realidad social, para convertirla en una sociedad con identidad propia e irrenunciable, a la que, con la pluma y el genio creador, deberéis seguir defendiendo siempre.

 

Excelentísimo Señor Villanueva, la AEGLE celebra con su visita uno de los acontecimientos más importantes en su corta historia, que es vuestra asignación como Académico Correspondiente de la misma, porque tiene la plena convicción de hacerle justicia a la historia, honrando merecidamente a una persona que creó desde el primer momento en la condición hispana de nuestro país, sumándose al esfuerzo de varias personas guineo-ecuatorianas y españolas para la creación y puesta en marcha de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española (AEGLE). Esta distinción, señor Villanueva, le convierte en uno más de esta institución africana-bantú e hispana, cuyas puertas siempre estarán muy abiertas para usted, no solo por su presencia física sino para recibir y beneficiarse de sus consejos y apoyo.

 

Es usted la segunda persona que se ve confiada la condición de miembro de nuestra joven institución, después del grado de Académico Honorario que el pleno de la AEGLE confió en su día al Excmo. Señor Don Teodoro Obiang Nguema  Mbasogo, no como el político y mandatario que es, sino como persona que en su momento, no solo manifestó interés y apoyo para la creación de la AEGLE, sino que consintió esfuerzos y voluntad para garantizar que su funcionamiento sea lo más eficaz y objetivo posible.

 

Una vez más, señor Villanueva, Académico Correspondiente de la AEGLE, sepa que es y será siempre bienvenido a Guinea Ecuatorial, como persona y su condición porque como hispano debe saber que en este bello país africano se encuentra en su propia casa.

 

Muchas gracias.

La AEGLE  recibe al exdirector de la RAE

 

 La Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española recibió el pasado 29 de abril al exdirector de la Real Academia Española, que se encuentra en Guinea Ecuatorial desde el 27 del mes anterior.

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La AEGLE recibe al exdirector de la RAE

 

Fue impresionante recibir en la sede de la institución de la lengua española en Guinea Ecuatorial a uno de los defensores de su creación.  El visitante, tras saludar a los académicos y personal administrativo de la AEGLE presentes en este encuentro, agradeció a la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española por haberle invitado al país y, sobre todo, por haberle conferido el título de académico correspondiente.

Darío Villanueva explicó a los asistentes que la idea de defender la creación de la AEGLE fue para hacer justicia a un país que adoptó el español como lengua oficial, siendo el país que representa este idioma en el continente africano, y que ha sabido defender la presencia del mismo en dicho continente.

Siguiendo con su intervención, recordó a la entidad que “está llamada a desempeñar una gran labor, porque hay un creciente interés de hablar el español por el continente africano”. Además, subrayó que la existencia de la AEGLE supone un reconocimiento y homenaje al pueblo de Guinea Ecuatorial, así como una inversión necesaria de la que se espera mucha contribución para la consolidación de la lengua española.

El presidente de la AEGLE, por su parte, agradeció de igual forma al invitado, por su constante esfuerzo y lucha para conseguir, tanto la creación de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española como su incorporación a la Asociación de las Academias de la Lengua Española (ASALE). De igual manera destacó que el español ya no es solo de España, sino también de Guinea Ecuatorial; y según dijo, “es el idioma que nos permite comunicarnos, ya que hay diferentes etnias en el país”.

La firma del libro de oro y una foto en familia, dieron por finalizada esta visita.

Nombramiento de Darío Villanueva Prieto como primer académico correspondiente de la AEGLE y La Entrega de Premios de la Tercera Edición del Certamen Literario "Miguel de Cervantes"

 

La Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española otorgó el pasado 30 de abril el título de académico correspondiente al exdirector de la RAE, como signo de reconocimiento y agradecimiento por su lucha y apoyo para la creación de esta institución.

 

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Dario Villanueva, Primer Académico Correspondiente

 

El momento especial de esta solemne ceremonia fue cuando el presidente de la AEGLE, Excmo. Señor Agustín Nzé Nfumu entregaba la insignia y el diploma al expresidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

 

El primer académico correspondiente de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española expresó su gratitud y satisfacción por la consideración y reconocimiento, ofreciendoasí  su lealtad, esfuerzo y disponibilidad a la AEGLE. Durante su discurso, recordó la historia de la creación de la institución de la lengua española en Guinea Ecuatorial; asimismo destacó los aportes de esta entidad al Diccionario de la Lengua Española (DEL).

 

Por otra parte, mostró su alegría por el funcionamiento y el trabajo que realiza la AEGLE  y señaló que: “estoy muy contento por ver en marcha a pleno rendimiento a la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española, que fue algo que yo siempre quise que se creara, y pude aportar mi granito de arena para que esto fuera una realidad”.

 

El presidente de la AEGLE, por su parte, manifestó también la satisfacción de su entidad por la llegada a este país del académico de la RAE. Además, le hizo un breve resumen de lo que la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española pretende con la organización del certamen literario “Miguel de Cervantes”. Destacó también que la designación de Darío Villanueva como académico correspondiente, es uno de los acontecimientos más importantes que ha tenido la entidad a su cargo en su corta historia.

 

Durante este acto, igualmente, tuvo lugar la entrega de premios a los galardonados de la tercera edición del certamen literario “Miguel de Cervantes”. Este año, de las 42 obras presentadas en las distintas modalidades, sólo nueve fueron las premiadas. El jurado determinóganadoras las obras “La cultura vestida de poesía”, de Dorcas Estrada Merino como segundo premio en la modalidad de poesía y “La parte oscura del ser: la sombra”, de Rufino Ntutumu Nsue en la misma modalidad. 

 

Pulsar para reproducir el video de la Entrega de Premios a los galardonados de la Tercera Edición del Certamen literario "Miguel de Cervantes"]

 

En la narrativa se alzó con el primer premio Francisca Bakoho Ovono, por su obra “Eboka”; Luz Divina Inusa Bosopo, con el segundo premio, por la obra “De piel oscura y corazón fuerte” y Julián Esono Sango, con el tercero por su obra “Mbengono”.

 

Para la poesía, modalidad con mejora según el jurado, se llevó el primer premio la obra “Los enemigos del hombre” de Eulogio Ndong Mbá Obono, el segundo premio se otorgó a Emiliana Felipa Mengué por su obra “Adjaba Edjó, jefe”, Juan Carlos Huesca Nena se llevó el tercer premio por la obra “El precio de un pacto”, mientras que Jorge Abesó Ndong se hacía con el primer y único premio de la modalidad de ensayo.

 

El acto tuvo lugar en el Centro Cultural Ecuatoguineano, se destacó la presencia del embajador de España en Guinea Ecuatorial, el secretario de Estado de Cultura, todos los académicos de la AEGLE en plaza y un variado público.

 

 

 

 

ENTREVISTA CON EL ACADEMICO FERNANDO IGNACIO ONDO NDJENG 

 

El académico de la AEGLE, Dr. Fernando Ignacio ONDO NDJENG fue entrevistado por la TVGE para explicar el Papel de los Académicos de la AEGLE en la Producción Literaria de Guinea Ecuatorial.

Pulsar aquí para ver el contenido de la entrevista