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DISCURSO DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR PRESIDENTE DE LA AEGLE CON OCASIÓN DE LA CEREMONIA DE INVESTIDURA DE DOÑA CONSTANCIA MANGUE NSUE OKOMO, COMO ACADÉMICA HONORARIA

 

 

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades

Estimados invitados todos a esta entrañable ceremonia

 

Nos encontramos reunidos aquí, en esta Fundación Constancia Mangue Nsue Okomo, que tan positiva y significativa marca está dejando, y sigue forjando en nuestra sociedad guineo ecuatoriana, en esta mañana del 23 de abril, día en que celebramos y recordamos al insigne y mundialmente reconocido y admirado escritor de la literatura en español, don Miguel de Cervantes Saavedra, para honrar y celebrar con alegría, la muy sostenida y sincera labor de una persona en la encomiable tarea de seguir haciendo idioma, seguir cultivando el español en este nuestro rincón del África Ecuatorial, de seguir defendiendo esta bella y armónica lengua que nos hace a los ecuatoguineanos, uno, en esta rica diversidad etno-cultural que nos hace especiales; por ser los únicos africanos que , negros y de estirpe bantú, nos comunicamos, nos alegramos, lloramos y nos enfadamos en español, nuestros abuelos nos orientan y aconsejan en este poético idioma.

 

Señoras y señores,

 

Celebramos hoy a don Miguel de Cervantes, y lo coronamos con esta sencilla, entrañable y sobre todo, significativa ceremonia de designación de doña Constancia Mangue Nsue Okomo, con a resolución que le convierte en Académica Honoraria de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española (AEGLE).

 

Quiero decir aquí claro y diáfano, para la compresión de los presentes en esta sala y aquellos que, por los medios de comunicación nacionales, oficiales y espontáneos, tengan información de lo que aquí está ocurriendo, que en este acto no estamos para investir a la esposa del Presidente de la República, ni a la Primera Dama del país, atributos que nada tienen que ver con la realidad de esta institución académica, ni con la naturaleza del reconocimiento que se le hace aquí, por la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española, centrada en su actividad únicamente enfocada y abocada en la defensa, buen uso y permanente enriquecimiento y fortalecimiento del español, asumiéndolo como nuestro idioma identitario dentro y fuera del continente africano.

 

Doña Constancia Mangue Nsue Okomo, nacida y crecida en este país de habla hispana, que expresaba y sigue expresando sus alegrías y penas en español, llora a sus muertos en español y recibe a sus recién nacidos en una especie de bilingüismo sincrético que, casi de forma inconsciente, saca del alma palabras en la lengua vernácula que, sin transición alguna, se ve arropada y completada con mociones, arengas y locuciones en español.

 

Doña Constancia Mangue Nsue Okomo, es investida Académica Honoraria por méritos que le hacen merecedora con creces de dicha distinción, méritos y aptitudes que ya han sido citados y que estoy seguro han convencido con suficiencia a los presentes. Su dedicación incondicional a la docencia, sobre todo a la dedicación cariñosa, entregada y de un altruismo sin par a los más pequeños, para que, en español, aprendan a leer, a comunicarse con los demás, a crecer conociendo los nombres de las más pequeñas cosas, así como de los más grandes valores que deben adornar a la persona humana, dentro de la sociedad en la que debe desarrollarse, son elementos que avalan, si se puede querer más, el otorgamiento de esta distinción que le hace la AEGLE.

 

Los centros educativos Nana Mangué, que adornan con peculiares sus estructuras a toda la geografía de nuestro bello país son, entre otros, uno de los valedores y garantes del mérito que hoy hace justicia a su condición de luchadora por una lengua española africana, bantú y ecuatoguineana, respetada por todos.

 

Señoras y señores,

Constancia Mangue Nsue Okomo, como madre ha demostrado con creces que su condición de Académica Honoraria servirá para hacer de nuestra sociedad hispana y bantú más fuerte en sus principios, porque alimentará la ilusión de mujeres jóvenes y niñas, para seguir siempre buscando el camino hacia lo mejor, hacia su mayor integración en esta sociedad de los hablantes del español, para la grandeza y la solidez cultural de nuestro pequeño-gran país.

 

La humildad que caracteriza a nuestra galardonada, hoy elevada a Académica Honoraria, como una de las valedoras de la lengua española en Guinea Ecuatorial, hace de ella una persona próxima, una interlocutora atenta y dispuesta a escuchar para aprender; para buscar apoyos sinceros que le ayuden a salir adelante, que le motiven a seguir buscando lo mejor para sí misma y para los demás.

 

Humilde y cortés se ha paseado or nuestra sociedad; sencilla se ha presentado siempre esta formadora, constructora de caracteres y espíritus de lucha por salir adelante; así de comedida ha estado siempre en nuestra sociedad esta mujer que huye de la adulación, de la vanidad, del ensalzamiento de lo perecedero y pasajero; así de práctica y con los pies firmes en el suelo, se ha mostrado esta persona que ha huido siempre de la glorificación del, del ego y de la vanidad improductiva.

 

Feminista convencida, moderada y objetiva, ha querido y luchado para que la mujer marche siempre al lado del hombre, no como competidora antagónica sino como coadyuvadora en la lucha para conseguir una sociedad de humanos guales en el espíritu y objetivos, una sociedad en la que los valores de la persona no estén preestablecidos por los prejuicios y el físico perecedero, sino que se confirmen con la capacidad que demuestre la persona humana en la sociedad, para alcanzar metas que no conocen ni sexo ni otra condición que no sea la capacidad de poder avanzar superando obstáculos.

 

Su lucha por el ideal de una sociedad de humanos diferenciados únicamente por su capacidad de incidir en el progreso de la misma, le ha llevado a emprender acciones muy positivas, a lo largo de los años, para mejorar y hacer progresar a la mujer guineoecuatoriana en todos los aspectos de la creación y participación en las labores de construcción de una sociedad moderna, igualitaria y culturalmente progresista.

 

Por eso, a nivel de nuestra institución, y en nombre de la misma, quiero públicamente agradecer aquí, en nombre de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española, su Junta de Gobierno, sus académicos de número, y sobre todo, (no se sorprendan) en el de la mujer ecuatoguineana, el gesto singular y peculiar que le hace cada vez más grande, como persona y como mujer, de haber propiciado la convocatoria anual de un concurso literario femenino, ala que nuestra institución propone que se denomine Certamen Literario AEGLE-Constancia Mangue.

 

Por eso, excelentísimos señores académicos de la AEGLE, ruego que acojamos con sincera satisfacción y aceptación a la excelentísima señora doña Constancia Mangue Nsue Okomo, en el seno de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española, como Académica Honoraria, y como tal, nuestra institución le brinde todo el apoyo necesario, en el marco de su actividad y le arrope con solidario apoyo en su labor de lucha para que en Guinea Ecuatorial, orgullosa de su condición hispana, africana y bantú, siempre siga con cada vez mayor fuerza de convicción, siendo verdad la frase que adorna nuestro escudo y define nuestro destino dentro de la gran comunidad de naciones: UN PUEBLO, UN DESTINO.

 

Muchas gracias.